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Quiebra, Desigualdad y la Generación del Milenio

Publicado 22/02/14
Por JL Acevedo Colón

En muchas de las consultas de quiebra que recibimos constantemente observamos que la composición familiar envuelve uno o más hijos jóvenes adultos viviendo en el mismo techo de sus padres. Hijos que no abandonan el hogar. La quiebra de muchos hogares está relacionada con esta prolongación de la estadía de estos adultos jóvenes que no pueden sostener un hogar. Una considerable porción de estos jóvenes prolongan cada día más el casarse, tener hijos, y asumir el rol de adultos. Al hogar de los padres se le ha impuesto esta carga económica adicional.

Estos jóvenes adultos, nacidos entre los años 1980 y 2000 aproximadamente, componen hoy día lo que se ha dado en conocer la generación del milenio (“los milenios”). Tardan más en asumir sus roles de personas adultas por no tener recursos económicos que les permitan independizarse imponiendo un ritmo distinto en el mercado de productos, la economía y la sociedad. Dos ejemplos importantes son la industria de la construcción de viviendas y la industria de autos.

Al posponer la creación del hogar los milenios contribuyen a la recesión económica de los últimos años. Si se prolonga la demanda por un hogar, se afecta por tanto la industria de la construcción de hogares para la venta o para alquiler, afectando también el mercado de materiales, empleos, la industria de crédito, etc. Los milenios no tienen tanta afinidad a tener un auto si conlleva más gastos, y si pueden contar con alternativas de transportación. Es más importante tener una tableta, una "laptop", o un “Iphone” que un auto, impactando el mercado de autos. Los distribuidores de autos tienen que tratar de imponer sus métodos clásicos de venta o adaptarse a una nueva generación que obtiene toda la información que quiere en línea (“online”). El regateo y las representaciones no confiables del “dealer” les aburren y les resultan insoportables. Después de todo los milenios no le atraen tanto los autos como su generación anterior considerando sus bajos ingresos, el difícil mercado laboral y la enorme deuda de préstamos de estudio. Desde el punto de vista de los milenios no hay que tener un auto nuevo, mejor invertir los escasos recursos en tecnología de información y tener acceso a sistema de transportación colectiva. Edmund’s, una importante entidad privada reconocida en el estudio de mercado de autos ha encontrado que los milenios compran 30% menos autos que los de su edad lo hacían en 2007, el año anterior a la recesión de 2008.

Los nacidos cerca del año 1980, los milenios, vivieron la experiencia de hogares de gran desarrollo económico. Recordemos que los años ‘60 y ‘70 fueron años de gran expansión donde se desarrolló al máximo el uso del crédito. El crédito se incrementó también debido a que más y más mujeres salieron del hogar a trabajar. Hubo mas ingresos en el hogar expandido por el crédito fácil para la compra de muebles, enseres, servicios, hogares y autos. Las circunstancias cambiaron en los años posteriores por la revolución tecnológica y la disminución de la oferta de trabajo. El “downsizing” de los años ‘90 impactó el mercado laboral. Las empresas comenzaron a magnificar sus ganancias exportando los empleos y reduciendo la nómina con más tecnología afectando muy particularmente a los milenios. El desempleo entre los adultos jóvenes es mas de dos veces el nivel de desempleo general, y el ingreso medio de los milenios es el peor entre todos los grupos generacionales en la actualidad. Entre los que trabajan muchos no obtienen un ingreso que les permita independizarse y formar un hogar. El costo de estudiar se ha triplicado entre los años 2007-2011 y la deuda de préstamos de estudio es la más alta de todos los tiempos afectando muy adversamente a los milenios. Recurrir a estudiar ha sido una de las características de la generación del milenio. Siendo así qué mejor que regresar o prolongar la salida del hogar alargando el momento de contraer matrimonio y tener hijos.

La buena noticia es que es una generación muy bien preparada desde el punto de vista educativo y con personalidad propia. Es una generación que también observa la desigualdad económica. No se siente dignificada trabajando para un salario de sobrevivencia mientras observa como se malgasta socialmente grandes recursos en corrupción y gastos innecesarios y una pobre distribución del ingreso y la riqueza. Podemos estimar que los milenios se guardan en calma y en silencio y se preparan con mas tiempo a tomar el control que necesariamente corresponderá a ellos en los próximo años cuando asuman finalmente sus roles de adulto.

Ojalá que así sea.