Los préstamos de título de auto

Publicado 28/03/16
Por JL Acevedo Colón
Por ser una deuda garantizada permitida por ley se ha popularizado el contrato
pignorando el título del auto con una entidad prestamista depredadora también
conocido como concesionario. El deudor en este caso pignora o da en garantía el
original del documento de título del auto por un préstamo, supuestamente a corto
plazo, a unos intereses estratosféricos. ¿Quienes son estos concesionarios? Para
propósitos de ilustrar se trata de entidades como Borinquen Title Loan, Auto Pawn,
Cash Max, PR Title Loan, La Familia, Auto Cash y otras. La entidad presta a un interés
máximo de veinte porciento (20%) por periodo de treinta días, y este interés se cobra
durante el  periodo inicial de treinta días. Si obtuvo un préstamo de $3,000 X 20% es
$600 mensuales pagando interés solamente. El contrato puede extenderse por
periodos de treinta días hasta un máximo de quince meses. Si solo paga intereses en
15 meses habrá pagado $9,000 y debe la cantidad original de $3,000 de principal. Es
probable que por la competencia entre estas entidades prestamistas depredadoras el
consumidor pueda obtener un interés inferior al 20% máximo permitido por ley. En
otros tiempos esta transacción era de carácter usurero e ilegal. Cuando el consumidor
hace pagos en exceso del interés se aplica al principal. Como alternativa al préstamo
de prenda de 30 días y sus extensiones, las partes pueden acordar un convenio de
plazos aplazados, en el que se provea para que el pago de principal, intereses y
cargos adicionales permitidos por Ley se haga en periodos iguales de tiempo y en
cantidades iguales de amortización. En cualquier caso se entenderá vencida la
obligación cuando hayan vencido dos plazos de intereses y de cargos adicionales. 
 
El objeto dado en prenda, el auto representado por el original del documento de título,
es conservado por el “concesionario”, que es el nombre que utiliza la ley para la
entidad prestamista. Una vez se entiende vencida la obligación, y transcurrido un
periodo de 30 días, la titularidad, por operación de ley, pasa al concesionario. La ley
dispone que en los casos cuando la prenda es el título de un vehículo de motor, deberá
consignarse en el contrato, en adición a los términos y condiciones de la transacción,
los intereses pautados, penalidades por incumplimiento, una notificación sobre las
sanciones penales por fraude u otros delitos aplicable al deudor que venda el vehículo
cuyo título haya sido dado en prenda sin divulgar al tercero la existencia de la deuda
contraída. Debido a que la  posesión del auto la retiene el consumidor la legislación
tuvo que incluir sanciones de carácter criminal. Ya no se trata de un contrato de prenda
tradicional donde la entidad prestamista retiene el objeto dado en prenda.
 
Muchos consumidores pierden el auto por que después de pagar los intereses por
muchos meses el principal de la deuda no se reduce. El préstamo fue por una cantidad
irrisoria con respecto al valor del auto. No se puede traspasar un auto sin que se
traspase el título del auto que está empeñado. Las entidades depredadoras o
concesionarios han logrado popularizarse en Puerto Rico bajo la premisa que no es
necesario un buen crédito por parte del consumidor, le permite continuar en la
posesión del auto, se supone es un préstamo a corto plazo, y el dinero es prestado al
instante. Siendo una deuda garantizada la tradición en Puerto Rico era que los
intereses eran mucho mas bajos que una deuda sin garantía como por ejemplo los
préstamos personales que se obtienen en una financiera. El resultado es un préstamo
mucho mas caro y el concesionario de paso se economiza los costos de almacenaje
del auto. ¿Porqué tuvo la legislatura de Puerto Rico que permitir unos contratos tan
onerosos a los consumidores? No imaginamos otra razón que la influencia de dinero
por parte de intereses privados y cabilderos en las campañas de los partidos políticos y
de los políticos en general.
 
En un país sin un sistema de transportación colectiva eficiente es necesario revisar la
conveniencia de proteger los autos de los consumidores frente a estas entidades
depredadoras. Hay muchos problemas que se crean al consumidor y su familia que no
tiene disponible un artículo de primera necesidad como es un automóvil. Siendo una
deuda garantizada tiene que pagarse, aún en quiebra, si se quiere conservar la
propiedad en garantía que es el auto. 
 
En un momento de crisis económica como el que está viviendo Puerto Rico en estos
momentos es conveniente y necesario legislar para proteger el automóvil de los
consumidores. Tener que enfrentar el pago de intereses depredadores, ante el temor
de perder el auto, puede traducirse en llegar tarde o perder el trabajo, dejar de pagar la
renta o hipoteca y/o los servicios públicos, los medicamentos, que los niños lleguen
tarde a la escuela o no lleguen, dejar de pagar otras deudas que son importantes para
el consumidor, etc. El costo social lo terminan pagando los contribuyentes. 
 
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