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Mensaje de fin de año 2013

Publicado 26/11/13
Por JL Acevedo Colón

Sin Ideas no hay esperanzas.

Cuando comencé a practicar como abogado, en la corte de quiebra, allá para el año 1976, nunca imaginé un recorrido de tantos años dedicados a ayudar a personas y familias en problemas económicos. Soy de un hogar de Puerto Nuevo, hijo de un capataz de compañías navieras y una maestra. Mi escuela elemental fue la Academia Santa Mónica de Santurce interrumpida por dos años en otro colegio también católico. En el hogar no habían suficientes recursos para sostenerme en un colegio privado. Me adapté a la escuela pública fácilmente. En 1969 me gradué de escuela superior, existía el servicio militar obligatorio (“SMO”) y, el presidente Nixon comenzaba la retirada de la intervención militar en Vietnam.

Mis años de bachillerato fueron de gran agitación estudiantil. La presencia de la escuela de oficiales dentro del campus de la Universidad de Puerto Rico (“Reserve Officers Training Corps” o “ROTC”) era un foco de tensión grande para muchos estudiantes que no estaban de acuerdo ni con el SMO, la guerra de Vietnam, y el sistema político colonial. Hubo trifulcas y motines que terminaron fatalmente con la vida de agentes de la policía y estudiantes. Yo estaba cerca de un motín en los terrenos del ROTC cuando vi estudiantes heridos de balas. Corriendo sufrí golpes al tropezar con un obstáculo. Ese día murieron tres oficiales, uno de ellos un comandante de la policía.

En la década de los años 60 los estudiantes que no entraban en la universidad estuvieron expuestos a ir a Vietnam. Observar que Puerto Rico no era parte de EU, no participa de sus estructuras políticas, pero estaba obligado por el SMO, me parecía una terrible injusticia. Los hijos de hogares con mejores recursos tenían más probabilidad de entrar a la universidad pública y acceder a la escuela de oficiales. La mayoría, los graduados de escuela superior, si lograron graduarse, tenían que enfrentar el SMO con promesas de ayuda para estudiar luego, o irse al extranjero si sus padres estaban de acuerdo y tenían los recursos. Recuerdo esta historia por que me pregunto como llegué a ser un abogado de quiebra, representando miles de personas y familias en problemas económicos por 37 años. En mi preocupación por la desigualdad, y mi experiencia con personas de todas las clases sociales día a día, que ha continuado hasta hoy, encuentro respuesta.

La ocasión de fin de año nos debe permitir reflexionar sobre la desigualdad en nuestro tiempo. El día de acción de gracia se convierte en una fiesta comercial que requiere la presencia de millones de trabajadores listos para el “viernes negro” que no podrán estar ese día con sus familias. Los últimos años se ha acrecentado la desigualdad en la distribución del ingreso. El ingreso se reparte cada vez más en los dueños del capital, empresarios, accionistas y la alta gerencia mientras se escamotea el salario de los trabajadores. Los que están en las escalas salariales bajas, la mayoría, con o sin cupones de alimento, no tienen dinero para consumir y mantener un hogar y una economía sostenida. Es como si el sistema los envolviera para mantenerlos en la pobreza y la dependencia. Un “hamburguer” de Burger King, unas papitas fritas, el “sandwhich del pelao”, o un pedazo de pizza con refresco hacen florecer la industria de comida rápida.

Combatir la desigualdad es el mensaje de fondo de mi despedida de año. Voy de retirada de mi profesión como abogado de quiebra, y tengo que agradecer a la vida haberme permitido facilitar el camino a muchos hogares y personas que estaban camino a perder toda esperanza. He cometido errores, he aprendido de mis clientes, he salido fortalecido. Si en mis manos estuviera produciría legislación que obligue a todo el comercio, sin excepción, a cerrar los domingos y días feriados. Cero comida rápida, estaciones de gasolina, farmacias, y supermercados, todos cerrando las 24 horas. Protección siempre al pequeño comerciante. Modernizar la legislación para proteger la propiedad contra embargos y ejecución de sentencias. Un código contributivo de carácter exclusivamente progresivo con base al ingreso, capital acumulado y las herencias. Políticas dirigidas a poner a producir el capital y la propiedad acumulada. Una intervención razonable al comercio, con cierto volumen de negocio, que obligue a redistribuir los dividendos entre los trabajadores en una proporción razonable a la distribución entre los accionistas socios y la gerencia. Mas dinero en manos de la mayoría para beneficio del comercio y el estado también y menos cupones de alimento. Las tasas de interés se mantienen excesivamente bajas igual a dinero barato improductivo y no disponible. Las compañías de seguros de salud deberán competir con un plan de seguro de salud universal público. Énfasis en la agricultura y el acceso a educación de calidad desde los grados pre escolares y educación financiera.

Sin ideas no hay esperanzas. En el marco de un doble sistema constitucional que padecemos hay limitaciones que impiden nuestro desarrollo sostenido. El tema de la desigualdad tiene que ser el tema de nuestro tiempo. Cuando escribo estas líneas es la semana de acción de gracias y tengo motivos para dar gracias. Otro año ha transcurrido para mí compartiendo con la gente de mi pueblo, los puertorriqueños y la gente con quien compartimos esta tierra, gente de todas las edades e ideologías, niveles educativos y clases sociales. A todos les deseo felicidad, prosperidad, y justicia económica. Que los próximos años sean mucho mejor que el presente incierto que vivimos.