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Mensaje de fin de año 2011

Publicado 05/12/11
Por JL Acevedo Colón

¿Cómo podemos comprender la vida ajena, si las nuestras se nos escapan, como corrientes secretas y sutiles llevándonos de aquí para allá, mientras hacemos girar un timón de juguete pensando que somos dueños de nuestros destinos? Julia Alvarez, Para salvar el mundo, Ed Alfaguara, 2006 

 

Al despedir el año 2011 queremos expresar nuestro más profundo deseo de salud, paz y prosperidad en el año nuevo y siempre.

Para nuestro pueblo puertorriqueño no fue un buen año. La crisis de empleo e ingresos en muchos hogares, y la oleada criminal que nos acecha, son fuente de preocupación constante, entre otras. Nuestro porvenir no luce satisfactorio en la mirada de la inmensa mayoría de nuestra gente. Pero, ¿como podemos sacar algún provecho de lo que nos ha estado pasando?

El escritor Jordi Soler, Los Nuevos Pobres, El País, 28 de noviembre 2011, nos invita a reflexionar sobre los efectos positivos del empobrecimiento social. Por ejemplo, estamos sobre aviso de lo que será un país distinto al que conocemos por efectos de la sacudida de la economía mundial, unido a la pobre gestión política, la avaricia y acumulación de riqueza de unos pocos y, lo que el escritor llama "...la abulia y la involuntaria complicidad, con los que el ciudadano común ha asistido a esta debacle." La clave del país que viene está ahí precisamente, en el ciudadano común, que ya no será el mismo, y que ha empobrecido en corto tiempo.

Estamos obligados a situarnos en un nuevo orden social. Colocarnos dentro de nuestra colectividad y ser capaces de organizar y pelear por un objetivo común. Nuestra nueva pobreza pone de manifiesto la relevancia de la solidaridad, de la necesidad de pensar en una sociedad mas acorde con nuestro futuro compartido con la tecnología y redes sociales. Necesitamos políticos distintos, otro tipo de gobernantes distinto a los de ahora que se han quedado a la zaga de la realidad que les ha pasado por encima. El ciudadano común tiene que, por necesidad, romper con la debacle, por que no le queda más remedio, ser más vigilante y, no podrá conducirse como antes.

Este año pasado vimos surgir un movimiento social que se dio a conocer como "la primavera árabe". Otros movimientos sociales, el de los ocupantes ("occupy") también tuvieron su impacto en diversas regiones. Ciudadanos comunes identificados con el empobrecimiento social reclamando justicia social. En Estados Unidos los ocupantes acamparon en las puertas de Wall Street, centro del mercado de valores más importante del mundo. Un reclamo importante que es muchas veces reseñado de forma superficial. Los puertorriqueños tenemos también que hacer nuestro reclamo de justicia social y democracia. El control federal legisla y reglamenta, sin la participacion de los puertorriqueños. Jueces federales designados sin nuestro consentimiento. Todo se sustenta en la dependencia. Seguimos presos de la dependencia que, como una llave de agua, se cierra en cualquier momento. Es una relación que continúa por voluntad exclusiva del gobierno federal. No tenemos derecho a nada, al menos así se percibe desde la esfera federal.

No importa el propósito ideológico de cada puertorriqueño es preciso exigir ponernos sobre nuestros propios pies. Seamos críticos de toda ayuda que nos mantenga en la dependencia. Reclamemos un orden social más justo. Reorientemos el país hacia la máxima autodependencia posible. La naturaleza nos proveyo recursos abundantes de fuentes de energía renovables: agua, sol, viento y mar todo el año. Podemos hacer mejor uso de nuestro suelo, que puede producir todo el año. Es preciso conocer las circunstancias en que se desenvuelven otros países en nuestra región que nos pasan por el lado en términos de desarrollo económico. Es la hora del ciudadano común y los puertorriqueños tenemos mucho que ganar si nos exigimos más.

En lo que respecta al periodo de navidad que se avecina tengamos presente la importancia de amar no solo nuestra familia inmediata y nuestra familia extendida, los amigos de ellos y los nuestros y hasta el ciudadano común que, sin conocernos, abriga las mismas esperanzas de paz y felicidad. Seamos desprendidos y tengamos presente siempre este proverbio que dice "el secreto de la felicidad no consiste en hacer siempre lo que se quiere, el secreto de la felicidad consiste en querer siempre lo que se hace."