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Mensaje de fin de año 2010

Publicado 30/12/10
Por JL Acevedo Colón

Al concluir el año 2010 es evidente para la inmensa mayoría de los puertorriqueños que nuestro país está en crisis. Experimentamos una reducción de nuestra población que tiene su explicación más inmediata en una baja tasa de natalidad, la emigración  de nuestra gente, y son menos cada día los extranjeros que vienen a establecerse aquí. Esto explica en parte la reducida cantidad de casos de quiebra que aún se radican en Puerto Rico. Nuestras estadísticas reflejan que todavía al concluir 2010 estamos por debajo de los años 2004 y 2005, los dos años previos a la reforma de la ley de quiebra.

La proporción de personas capacitadas para trabajar que no trabajan, o sea, nuestra tasa de participación laboral, es muy baja. Mientras aumenta el desempleo aquí, la pobreza entre nuestros emigrantes continúa allá. Estamos en decadencia, es correcto decirlo.

El sueño de estadidad (la propuesta de convertir a Puerto Rico en un estado federal más de los Estados Unidos) parece ser la solución al problema para un sector de nuestra población insegura de su porvenir. Con la estadidad se supone que vendrán más ayudas federales. Si somos un país dependiente, con la estadidad aseguraríamos la dependencia. Al menos eso creen los que piensan así. Pero aún para nuestra clase dirigente la estadidad es una ilusión atractiva políticamente para atraer el electorado que les permitirá mantenerse en el poder. Es más importante el poder por el poder mismo. Se manifiesta en la feria de contratos que reciben algunos y que harán todo lo necesario para mantener ese poder. El miedo es explotado políticamente para anular la búsqueda de nuevas alternativas. El miedo se manifiesta en la idea de que podemos perder las ayudas federales.

Si miramos la otra cara de la moneda, la de los federales, parecería que la solución eventual es entre dependencia o independencia. La decisión para ellos no parece muy difícil. En nuestra relación actual estamos a merced de la voluntad de la autoridad federal. Las ayudas federales continuarán mientras ellos quieran. Lo responsable, le conveniente y necesario en una relación así es precisamente hacer todo lo posible por prepararnos para enfrentar nuestro porvenir con soluciones propias. Tenemos todo lo necesario para superarnos, y somos ante todo un país. Entre nosotros hay excelentes planificadores, expertos en economía y finanzas, ingenieros, educadores, gerenciales, etc. Pero a nuestra clase dirigente, incluyendo la oposición, solo le interesa el poder. Nuestra planificación económica parece más bien motivada por cuanto podemos extraer de nuestra actual condición política de los federales. La más reciente elección congresional es un duro golpe al sueño de estadidad al colocarse una mayoría republicana en el congreso federal.

El sueño de estadidad de muchos no permite ver la otra cara de la moneda. Somos la región más pobre de toda la jurisdicción norteamericana y somos cada vez más pobres. Somos incluso más pobres que las otras colonias y territorios federales: Guam, Samoa, las Islas Marianas y la Islas Vírgenes. La estadidad tiene que tener algo que aportar que no sea el problema que presenta un territorio pobre, mulato, en el Caribe,  que no habla inglés, con una cultura nacional y desplazando a la mitad de los otros estados de su poder político en el congreso. Mientras tanto otros países otrora más rezagados que nosotros, através de todo el mundo, aceleran su crecimiento económico y nos desplazan.

Contrario a lo que piensan algunos seres pensantes que merecen todo nuestro respeto y admiración, la cultura nacional, en todas sus manifestaciones está viva, es rica y es fuerte. Acepto que muchos de nuestros emigrantes se van para establecerse permanentemente fuera de aquí. En los años subsiguientes son parte de nuestro turismo más auténtico y se mantienen yendo y viniendo desde allá. Pero para la inmensa mayoría de nuestra gente, los de carne y hueso con los que tenemos que lidiar todos los días los pocos abogados de quiebra que hay en nuestro país, hay deseo de superación, de echar a andar el país, mejorar la educación de los hijos, proteger el hogar y la familia, aprender a hacer un mejor uso de los escasos recursos con que cuentan. Son gente buena, humilde, trabajadora, muchos de ellos quisieran tener más alternativas y ver más allá de lo que se les presenta.

Hay un deseo de buscar nuevas soluciones. Hay también miedo, incertidumbre y desconfianza. A todos les digo que no pierdan la esperanza. Algún día se darán las condiciones que permitirán superar esta crisis.