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Gracias, Don Ricardo Alegria

Publicado 10/07/11
Por JL Acevedo Colón

Cuando acudí este año a las fiestas de la Calle San Sebastián visité el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe (CEA). Lo hago regularmente durante estas fiestas todos los años. Paso revista a la exposición de libros a la venta y adquiero uno o varios para leer más adelante en el año.

Este pasado enero adquirí la biografía de Don Ricardo titulado “Ricardo Alegría, Una Vida” escrito por la distinguida escritora y periodista Carmen Dolores Hernández. Por una de esas casualidades terminaba de leer este libro cuando murió Don Ricardo Alegría. Este libro es sin lugar a dudas una de la mejores biografías que he leído, en lenguaje sencillo, bien documentado, nos lleva através del tiempo en las distintas etapas de Don Ricardo. Es lectura obligada para los historiadores de la cultura puertorriqueña. Contiene excelentes referencias bibliográficas acerca de los cimientos de nuestra cultura autóctona.

Como antropólogo dedicado a investigar, preservar, educar y difundir el conocimiento de quienes somos los puertorriqueños, Don Ricardo Alegría ha dejado un legado increíble, batallando sin tregua para lograrlo. No creo que haya un puertorriqueño que haya lograda tanto en términos del conocimiento difundido de quienes somos, de nuestro carácter nacional, expresado en tan diversas
manifestaciones.

En medio del extenso desarrollo industrial que tuvo PR en los años 50 surgió la idea de la Operación Serenidad. En su mensaje a la legislatura el gobernador Luis Muñoz Marín sugirió crear una Corporación Pública Para La Conservación y Desarrollo de la Herencia Cultural de Puerto Rico. La dirección de la UPR con Don Jaime Benitez procuraba una educación universalista u occidentalista y promovía la contratación de profesores extranjeros que privilegiaba la cultura europea y norteamericana. Otros querían afianzar la cultura de Puerto Rico. El debate ya había echado raíces en la UPR particularmente después de la huelga universitaria de 1948.

En el año 1955 se presentó el proyecto de ley que creaba el Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP) y desató un fuerte y extenso debate. Parte de la oposición de muchos universitarios era que se veía como rivalizando con la UPR, que no se tenían claros los linderos del propuesto Instituto y por otro lado no aceptaban un ICP aunque sí un Instituto Puertorriqueño de Cultura.

Aprobado el ICP , Don Ricardo Alegría, con 34 años, se había destacado pero no tenía aún ascendencia dentro de la comunidad universitaria ni política dentro del Partido Popular Democrático. El Gobernador Muñoz Marín lo nombró director del ICP de todas formas, conocía a su padre, Alegría había sido discípulo de Da Inés Mendoza en la Escuela Superior Central, y tenía buenas recomendaciones de los universitarios ya que se había destacado en la creación del Museo de UPR al que contribuyó intensamente aportando el fruto de trabajos de campo antropológicos realizados bajo su dirección en Puerto Rico.

Don Ricardo Alegría propuso un plan de trabajo que incluía 6 prioridades: conservación del patrimonio histórico-cultural (con la legislación que fuera necesaria); restauración de objetos arqueológicos e históricos y artísticos, así como de lugares e inmuebles declarados parte del patrimonio histórico-cultural; recolección de objetos de valor arqueológicos, etnológicos, históricos y artísticos; estudio de las diversas manifestaciones de la cultura puertorriqueña: su folklore, historia, arte, literatura, música y teatro; su divulgación por medio de publicaciones, exposiciones, conferencias, y mediante homenajes, tarjas, festivales musicales, y conciertos, discos, películas documentales (formación de un grupo de teatro y un cuerpo de baile) y promoción (estímulo de la cultura mediante certámenes y premios, ayudas a las artes populares mediante talleres, auspicio de murales, otorgación de becas de estudio y trabajo). Se cubrirían así 6 áreas básicas de la cultura: antropología y folklore, historia, artes plásticas, literatura, música y teatro. Eventualmente el ICP bajo su dirección nunca se desvió de estos propósitos.

He querido detallar esta declaración de propósitos de Don Ricardo Alegría para que se tenga una mejor idea de la inmensa labor desplegada por el ICP bajo su dirección y cuya función ha sido prácticamente paralizada por su desconocimiento en los últimos años. El presupuesto actual del ICP es hoy día ridículo. De paso, el Gobernador Luis Fortuño se propone firmar una ley que
afectará adversamente nuestra música tradicional autóctona. Entrar en los detalles de los éxitos alcanzados por el ICP bajo Don Ricardo Alegría en cada una de estas áreas es tarea inmensa para los historiadores de nuestra cultura.

El ICP no sería más, según Don Ricardo Alegría, otra institución tipo Ateneo, ofreciendo conferencias y funcionando como sede de grupos intelectuales, sino hacer lo que no se había hecho en Puerto Rico, estudiar los fundamentos de nuestra cultura, su nacionalidad, divulgarlos, acabar con nuestro complejo de inferioridad.

Alegría explicaría más tarde que a diferencia de una Universidad un Instituto no se dedica primordialmente a la labor docente, ni ejerce ésta en beneficio de una comunidad estudiantil, sino que se proyecta a la comunidad entera; tampoco se especializa en el rango superior del conocimiento intelectual, artístico o científico, sino que abarca y promueve la cultura en todos sus niveles, desde el culto y erudito hasta el popular y folklórico.

Recomendamos la lectura de “Ricardo Alegría, Una Vida” por Carmen Dolores Hernández, Editorial Plaza Mayor, Primera Edición, 2002. Cuando escribo estas líneas desconozco si hay alguna edición posterior de esta biografía. Posterior al año 2002 Don Ricardo Alegría estuvo dedicado a escribir y al Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe que tuvo sus cimientos en el ICP y posteriormente desde la Oficina de Asuntos Culturales adscrita a La Fortaleza siendo gobernador Rafael Hernández Colón.

Gracias, Don Ricardo.