ACEVEDO COLON &
VELEZ WAMPL

acvw@quiebras.com

Dirección Postal:

PO Box 4617
Carolina, PR 00984-4617

Dirección Física:

Avenida Fragoso
Frente a JCPenney
de Plaza Carolina
Ver Mapa

Tel. (787) 768-0085

Corrupción y crisis financiera, una mirada

Publicado 19/10/08
Por Administrator

Mucho se discute en estos días sobre la crisis financiera global.

Desde los años 80 siendo presidente de Estados Unidos Ronald Reagan cogió fuerza una ideología de reducción de la reglamentación del gobierno en la economía. El estado o gobierno no debe intervenir con las fuerzas del libre mercado. La oferta y la demanda deben suplir las necesidades sociales tanto como sea posible y el estado debe ser un facilitador.

La libertad es y ha sido un principio fundamental para la dinámica empresarial. Mientras más intervenga el estado como poder político se afecta este objetivo de libre empresa. En términos generales un partido político de derecha es uno que estimula la libre empresa y la reducción de la reglamentación del estado. Su filosofía está más en sintonía con la reducción de impuestos a los negocios y los individuos. Se identifica más con exigir responsabilidad a cada individuo con su porvenir y menos con los programas de asistencia social. Privatizar es muy importante para el objetivo de facilitar que sea la libre empresa quien llene las necesidades sociales tanto com o sea posible, por que supuestamente es más eficiente que el gobierno. Si se logra el éxito de este sistema de libre empresa los negocios florecerán y se logrará la creación de empleos, la expansión del consumo y una economía fuerte y saludable. Un sistema empresarial libre exitoso se pensó que permitiría a los sectores más necesitados una calidad de vida mejor y la prosperidad esperada. Es general se le conoce como neoliberalismo. Sus proponentes son también conocidos como conservadores en la medida que resienten el gasto público, lo opuesto a los liberales o al liberalismo tan odiado por los conservadores.

Una estructura militar fuerte ha sido importante para preservar un régimen de libertad empresarial más allá de las fronteras nacionales en el pensamiento neoliberal y conservador norteamericano tradicional. El drama de la intervención norteamericana con regímenes extranjeros ha estado basado fundamentalmente en la búsqueda de la libertad. Principalmente se trata de la libertad de poder hacer negocios fuera de sus fronteras aplacando cualquier intervención de estos regímenes con la libre empresa.

La justicia es y ha sido un principio fundamental contrario. La intervención del estado es necesaria para el desarrollo económico de la sociedad. Una red de legislación social es importante para el objetivo de que todos tengan las mismas oportunidades. Más intervención y control estatal promueve una mejor distribución de riqueza y el logro de una mejor calidad de vida a las clases más necesitadas. Esta red de legislación social comprende una buena ley de quiebra, igualdad de acceso en la educación, en programas de vivienda y salud, un régimen de contribución o impuestos progresivos, como ejemplos. Contribución progresiva que implica que los que tienen más deben aportar más. Una mejor distribución de la riqueza permite más consumo por parte de más personas y esto beneficia también a las empresas. Se promueve evitar la desigualdad y acaparamiento de riqueza por unos pocos. Un goberno o movimiento político que se inclina o sigue estos principios es conocido como más o menos de izquierda, se identifica más con los más necesitados.

En su versión extrema un régimen que tiene como principio la libertad absoluta se conocería como anarquía. En Estados Unidos hay un partido político de tendencia libertaria. Un régimen de justicia, por el contrario, en su versión extrema, sería un régimen totalitario. Las ciencias sociales, en particular las ciencias políticas se dedican al estudio de las estructuras de poder tomando como base estas dos versiones extremas. En realidad no hay un régimen de izquierda o derecha puro, son más bien principios o inclinaciones que los movimientos políticos y/o la infraestructura de poder de las naciones permiten observar y tratar de llegar a conclusiones sobre si un determinado gobierno o movimiento político es más o menos de derecha o izquierda.

En los Estados Unidos el Partido Republicano ha sido defensor del sistema conocido de derecha neoliberal y conservador y el Partido Demócrata como de tendencia liberal por su alegada inclinación a un gasto público superior en programas sociales. Pero estos son conceptos que una sociedad atribuye más bien por tradición política. Desde los años 80 de Reagan las políticas de ambos partidos han sido conservadoras y de tendencia neoliberal. El marco de referencia descrito nos sirve para entender mejor las posiciones de los candidatos presidenciales en la campaña del 2008. También nos ayuda a echar una mirada a la crisis financiera actual.

El neoliberalismo prevaleciente en Estados Unidos, desde los años 80 de Reagan, permitió una política de reducida reglamentación de la banca comercial. El mercado de las hipotecas de hogares permitió la otorgación de préstamos a personas que no podían pagar, o que eventualmente no podrían pagar por aumentos de intereses, o por alguna dificultad económica producto de inestabilidad de empleo, divorcio, crisis de salud, etc., en medio de una economía en que el costo de vida y la seguridad de empleo han sido muy inestables, y en medio de una revolución tecnológica y de exportación de empleos al exterior.

Como resultado de esta política de reducir la intervención del gobierno en la empresa privada dos importantes bancos Freddie Mack y Fannie Mae se vieron en casi al borde de una quiebra. Estos son bancos que adquieren hipotecas como paquetes de inversión que constituyen en garantía para la venta de acciones en fondos mutuos de inversión y otros tipos de inversión que venden a inversionistas alrededor del mundo. El volumen de ejecución de hipotecas ha ido en aumento durante el pasado año. El confrontar una fuerte demanda de pago de estos inversionistas y confrontarse también con que los créditos hipotecarios que se supone las garanticen no tienen la fuente de repago que se suponía marcó el comienzo de una crisis financiera a gran escala. Se afectó el valor de los hogares pues los bancos redujeron la otorgación de hipotecas de vivienda, se congeló el refinanciamiento, excepto aquellos individuos con un crédito excelente, se afectó la venta de viviendas, se detuvo la industria de la construcción, se afecta así uno de los principales motores de la economía norteamericana y creación de empleos, se afectó el consumo, se afectó la confianza del consumidor y la producción industrial, se consolidó una recesión económica. Otros importantes bancos se vieron en situación similar, léase por ejemplo Merril Lynch y Lehman Brothers. La crisis aumentó cuando una importante empresa de seguros American International Group (AIG) se vio limitada de liquidez para hacer frente a reclamaciones producto de los recientes huracanes. Los valores de las inversiones de esta aseguradora se cuestionaron. Se creó una desconfianza entre los propios bancos entre sí. Se afectó la disposición de crédito o préstamos a la industria y el comercio. El gobierno federal de Estados Unidos se ve en la obligación de intervenir para garantizar el crédito y además evitar pánico que diera paso a una crisis de liquidez peor empeorando aún más la crisis de liquidez.

La necesaria intervención del gobierno federal para tratar de buscar solución a la crisis tropezó con un rechazo original de la cámara de representantes federal pero se aprobó un plan que contempla la disposición de unos 700,000 millones de dólares. El secretario del tesoro federal intentaba comprar créditos de mala calidad para ayudar a los bancos afectados e inyectar liquidez y crear la confianza necesaria para tratar de lograr estabilidad financiera. El congreso sin embargo barajó distintas alternativas de ayuda y finalmente autorizó poderes superiores al plan del secretario del tesoro. Pero no fue suficiente y era necesario también la intervención de otros países para tratar de garantizar liquidez en transacciones globales. Países de Europa finalmente llegaron a la conclusión de que la intervención tenía que ir directamente a la adquisición de parte de los intereses privados bancarios, una nacionalización bancaria, arrastrando incluso al secretario del tesoro federal a esta propuesta que nunca fue de su agrado. El principio envuelto es que si hemos de invertir en los riesgos también debemos esperar participar de los resultados que sean.

La ausencia de una adecuada reglamentación producto de la política neoliberal prevaleciente desde los años 80 en Estados Unidos se le atribuye como principal fuente de responsabilidad de la crisis financiera. Los ocho años de mayoría republicana en Estados Unidos parecen llegar a su fin. En el proceso de buscar soluciones el plan del congreso federal norteamericano permitirá una intervención del estado mucho mejor que lo que ha sido hasta ahora. Una administración de Barrack Obama como presidente con un congreso y senado de mayoría demócrata permite pensar en una mejor y más efectiva intervención del gobierno federal en la banca y la industria financiera. Los poderes de actuar le han sido concedidos y marca una revisión a fondo del neoliberalismo prevaleciente de las últimas décadas.

Una mirada a las actuaciones recientes de los principales líderes financieros neoliberales:

La crisis del sistema financiero internacional sacó a la luz pública la desigualdad entre los directivos de grandes empresas y sus accionistas y trabajadores. Las cinco mayores firmas financieras de Wall Street: Merril Lynch, JP Morgan, Lehman Brothers, Bear Stern y Citigroup pagaron mas de tres mil millones de dólares a sus máximos ejecutivos, en momentos que se dedicaban a inflar cuentas, y ocultar información de préstamos incobrables.

Cuando surge la crisis financiera siguieron siendo generosas al punto que Stanley O’Neall se llevó 161 millones de Merril Lynch, Charles Prince de Citigroup y Richard S. Fuld, de Lehman 40 millones cada uno al cesar en sus posiciones como ejecutivos principales de sus empresas. Durante vistas públicas recientes la cámara de representantes federal descubrió que los directivos de Lehman aprobaron bonificaciones por millones de dólares para los ejecutivos que salieran de la empresa mientras se discutía el rescate de la quiebra. Richard Fuld ganaba $17,000. por hora. James Cayne, máximo responsable de Bear Stearns, se marchó a un torneo de ‘bridge’ mientras colapsaban dos fondos de inversión que provocaron la quiebra de esta entidad financiera. Angelo Mozilo, responsable de la quiebra de Countrywide, se le cuestiona acerca de viajes de su esposa en el avión privado de la empresa, de la que devengó 360 millones de dólares en los último 5 años.

Martin Sullivan, de American International Group (‘AIG’) gastó el año pasado $322,000 en viajes privados o de vacaciones en el avión de la empresa. Stanley O’Neal de Merril Lynch cargó gastos de avión y auto de uso personal por $357,000 en 2007, y abandonó la compañía en octubre de ese año con 161 millones. Los máximos directivos de AIG se fueron de paseo a Monarch Beach, exclusivo hotel de California, sobre $1,000/noche por habitación celebrando que el Departamento del Tesoro Federal los salvó de la quiebra con una inyección de sobre 100,000 millones de fondos públicos. Los ejecutivos se gastaron sobre $440,000 incluyendo manicura, tratamientos faciales, pedicuras y masajes. "Es tan básico como el trabajo", se justificó el portavoz de AIG , Nicholas Ashoo.

Cuando se compara la remuneración de los máximos ejecutivos hoy día por periodos anteriores vemos que para 1976 la remuneración era 36 veces superior al sueldo promedio de un trabajador de la empresa. Para 1989 era 71 veces superior. En 2007 fue 275 veces superior según cifras de The Institute for Policy Studies and United for a Fair Economy. El informe revela que entre 1996 y 2006 las retribuciones de los directivos crecieron 45% versus 7% el sueldo medio del trabajador estadounidense quienes están más expuestos a la expulsión de la empresa cuando no se obtienen los resultados deseados.

La administración de General Motors acordó elevar el sueldo de su principal jefe ejecutivo Rick Wagoner hasta 2.2 millones, la misma base salarial de antes de 2006, cuando se le recortó el salario dentro de un plan de ajuste de gastos. Se le otorgó además bonos y opciones sobre acciones de la empresa por mas de 10 millones de dólares pese a que la empresa tuvo las mayores pérdidas de su historia y dejó cesantes 74,000 empleados que se fueron a la calle sin bonos ni planes de opciones. Los accionistas de esta empresa han sufrido la caída de sus acciones a niveles de 1950. Wagoner superó a Roger Smith quien despidió 30,000 trabajadores en 1989 y fue objeto del documental Roger & Me de Michael Moore. El analista Ramón Muñoz del diario El País de España comenta que Roger Smith nunca pudo ser entrevistado por Moore y se estima que mucho menos lo logrará con Wagoner. No tienen que dar cuentas a nadie.