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Armas y/o una reforma a la industria de crédito

Publicado 16/05/09
Por JL Acevedo Colón

Se cerró una ventana de esperanza en quiebra para los consumidores norteamericanos. El senado federal derrotó el proyecto de ley que permitiría a los jueces de quiebra reducir el principal de la deuda de una hipoteca al valor real de la residencia del deudor. Esto se conoce como "cramdown" y se permite en otras propiedades del deudor como automóviles y muebles y enseres del hogar con ciertas restricciones.

Citigroup Inc. había endosado la idea a principios de año y la cámara de representantes federal la aprobó. Pero el intenso cabildeo de los intereses de la industria de crédito hipotecaria finalmente la derrotaron en el senado. El presidente Obama había apoyado la legislación. La Asociación de Banqueros Hipotecarios expresó satisfacción por el resultado de sus gestiones de cabildeo.

Mientras tanto se discute una reforma a la legislación sobre tarjetas de crédito que persigue limitar los gastos que cobran los bancos a los consumidores, amplía la información que tiene que estar disponible al consumidor y limita ciertas prácticas consideradas depredadoras por grupos de consumidores. El mal uso y abuso de crédito por parte de los consumidores unido a estas prácticas depredadoras es una fuente constante de casos de quiebra en Estados Unidos.

Esta nueva legislación permite el aumento de intereses sobre el balance corriente si el deudor se atrasa 60 días en el pago de la cuenta y reduciría los intereses nuevamente cuando el deudor paga a tiempo durante 6 meses (una versión anterior no permitía aumentos sobre el balance corriente). Prohíbe también la práctica de penalizar al deudor por atraso en otras de sus cuentas. Se conoce como "universal default". Por ejemplo, usted paga tarde su tarjeta de crédito "X" y es como si pagara tarde su tarjeta "Y" y el banco puede aumentarle los intereses. Es una práctica común de muchos bancos en Estados Unidos.

La propuesta reforma a la legislación sobre tarjetas de crédito también obliga a dar más amplia oportunidad al consumidor de estar mejor notificado de aumento de costos y le permite optar por no aceptar el aumento. Se requerirá el uso de internet para publicidad del contrato de la tarjeta de crédito. Una versión de esta legislación ya fue aprobada por la cámara de representantes y el presidente Obama interesa que la legislación esté aprobada para este mes. Hay una controversia sobre cual será la fecha de efectividad de esta legislación. La industria de crédito parece haber logrado que la legislación tenga efectividad en algún momento en el año 2010 contrario al interés de los grupos pro consumidores.

Donde la aprobación del proyecto de ley se torna interesante es por una enmienda a la ley que persigue algo tan extraño como permitir la portación de armas de fuego en parques nacionales norteamericanos "para la protección contra crímenes violentos". Parecería un chiste a no ser que algunos senadores están comprometidos ("atrapados") con el cabildeo de la industria de armas, incluyendo demócratas, de suerte que 27 de ellos votaron a favor de esta enmienda para que turistas norteamericanos puedan estar armados en los parques nacionales norteamericanos.

Esta enmienda crea una crisis a la modesta reforma de la legislación de tarjetas de crédito. Aparte de que parecería que no tiene relación razonable una cosa con la otra la realidad es que es común en Estados Unidos utilizar legislación lateral para conseguir unos objetivos ya sea liquidar la reforma de la industria de tarjetas de crédito o ampliar espacios para uso de armas. Se les conoce como "omnibus bills" que por ser de un amplio interés público se le incorporan piezas de legislación extrañas que de otra forma no podrían aspirar a convertirse en ley.

Mientras el mundo observa esta legislación que permite una modificación a la forma que opera la industria de crédito y que puede ser el comienzo de una reforma más profunda eventualmente, y servir de modelo a la banca internacional, el drama se centra ahora en la enmienda sobre portación de armas.

En la sociedad norteamericana tradicionalmente violenta en muchas de sus manifestaciones culturales ocurren sobre 12,000 muertes por homicidio y asesinato anualmente, incluyendo 1,900 niños y adolescentes. Más de 30,000 personas mueren mediante el uso de armas al año incluyendo 3,000 niños y adolescentes. Unos 17,000 mueren por suicidio incluyendo 800 niños y adolescentes. Otros 800 por accidentes relacionados a armas incluyendo 170 niños y adolescentes. Datos publicados por la Campaña Brady Para la Prevención de Armas Violentas utilizando las cifras disponibles más recientes.

En un año típico alrededor de 70,000 son baleados y no mueren, incluyendo 48,000 que son atacados criminalmente, 4,200 sobreviven intento de suicidio, sobre 15,000son heridos accidentalmente, y sobre 1,000 son disparados por la policía muchos de ellos poseían armas de los que unos 300 mueren incluyendo unos 20 niños.

El costo por tratamiento médico relacionado a armas de fuego en Estados Unidos es de sobre dos billones de dólares anuales. Y las heridas de balas no fatales son la principal causa de estadía en un hospital por personas sin plan médico según el Violence Policy Center, grupo pro control de armas.

¿Se descarrilará la reforma de las tarjetas de crédito por grupos de intereses tan extraños como la industria de armas?